EL ÁREA PEQUEÑA
Miguel Manrique Romero
Sinopsis
Para los porteros no hay celebraciones. Acaso la única que pueden hacer, sin abandonar el área pequeña, es saltar y apuñear el aire, mientras el resto se abraza. Cuando el gol es en contra se lo meten al equipo entero, pero sobre todo al portero. Sólo él se lo come, sin que la tierra le haga la caridad de tragárselo. Nadie viene a consolarte, y de la grada, de la tuya, no hay una voz de aliento, mucho menos una caricia por la magulladura, por el ardor en el costado donde parece que vive el alma.
En el momento de entrar, la pelota se ríe del portero. Lo insulta y escupe en lo más hondo de su ser. El silencio es absoluto, aunque se juegue en campo contrario y se rompan las gargantas cantando el gol. Se cae en un pozo no profundo, sino eterno, en el que se muere varias veces y otras varias se resucita para mayor insulto y agravio del portero. Morir de verdad sería lo mejor, pero qué va, ahí está la vida, continúa, para mayor burla y deshonra.
Biografía
Miguel Manrique Romero nació en Colombia y lleva más de la mitad de su vida en España. Viajó y residió en varios países de Europa, experiencias de las que se nutre su creación literaria.
Realizó estudios en Ciencias de la Información y en Derecho. Periodista, crítico literario y escritor, ha colaborado en los matutinos El País, El Mundo, Diario 16 y Liberación; revistas de la talla de Interviú, Tiempo, Historia 16, Reseña, Cuadernos Hispanoamericanos y en la colombiana Arco, medio mensual de opinión.
Desde hace años ejerce el periodismo en Televisión, colaborando en Telemundo, cadena que emite en señal abierta para los Estados Unidos en lengua castellana y por cable para Hispanoamérica. Análogamente, se desempeña como guionista y productor para medios televisivos de la talla de Discovery Channel y el canal cinematográfico Hallmark. Buena parte de su actividad laboral la ha ocupado, así mismo, la actuación teatral en el apartado infantil.
Manrique no reconoce de manera directa ninguna influencia literaria pero, en general, se confiesa marcado por muchos nombres y obras, pues afirma, “todos somos hijos de todos.” Eso sí, se considera heredero directo de la tradición que comienza en Gonzalo de Berceo, pasa por Cervantes, Jorge Isaacs, Borges, Álvaro Mutis y que termina con el último autor que ahora mismo caiga en sus manos.
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